Orange Wine o lo que también se menciona como vino blanco brisado, tal y como aparece en la llamativa etiqueta de esta referencia, Sking Or Queen, es, en realidad una singularidad cuya elaboración tiene como base un grupo numeroso de uvas de cepas blancas cuyo mosto ha fermentado junto con sus hollejos, siguiendo la senda de un vino tinto. No es un vino blanco porque la fermentación en estos vinos anaranjados no se hace con un mosto extraído de uvas previamente despalilladas, sin pepitas ni hollejos. Las pieles de la uva en contacto con el mosto durante el macerado, le otorgan un color que puede avanzar desde un color dorado, hasta el naranja, siempre en función del tiempo que se prolongue el fermentado. Desde los legendarios vinos de Georgia, al parecer este país ubicado en las costas del Mar Negro fue la cuna de este tipo de vinos, hasta el más reciente trabajo del vitivinicultor Josko Gravner, afincado con su bodega en la frontera de Italia y Eslovenia, o el más cercano para nosotros del genial Basilio Izquierdo, un enamorado confeso de esta tipología, los vinos blancos brisados poseen un encanto y una caracterización especial. Sking Or Queen en esta edición de vendimia 2021 se elabora con uvas de la variedad albillo real por La Unidad Viñas y Bodega, un dominio dirigido por Manuel Moreno en el término municipal de Cebreros, en plena Sierra de Gredos. Con una cebra como logo de la bodega, Moreno cosecha la fruta en viñas viejas de albillo, situados a una altura sobre el nivel del mar de entre setecientos y ochocientos metros, asentados en suelos de componente granítica. Tras la cosecha del fruto, se procede con un fermentado espontáneo a baja temperatura, con presencia de sus levaduras y en contacto con las pieles, todo ello en continente de depósito de acero inoxidable. Madura ahí por un tiempo de ocho meses en contacto con sus lías. Su cromática es ambarina brillante, plantea en la aromática notas que evocan melocotón de viña, confitura de naranja, ciruelas claudia, muchas flores blancas y amarillas e insinuantes guiños de membrillo, té verde. Boca densa, con volumen, untuosidad y deslizando la lógica personalidad de un Orange Wine. Reivindica un modo de vinificado, la identidad de una casta varietal y desde luego de un lugar maravilloso como es la Sierra de Gredos. Un vino de sensaciones, una poesía capacitada para ser enlazada con un buen pescado, la base para lograr unos instantes de placer salvajes, asilvestrados, sarrúmicos.
Puntos El Alma del Vino : 17’50/20.
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